Abstract
En la actualidad el problema energético en Chile es un tema político. No son razones técnicas las que han imposibilitado un desarrollo normal de las inversiones sectoriales. Por ello, el país y sus dirigentes deben asumir una opción clara respecto al tema eléctrico, ya que los atrasos en la ejecución de los proyectos han tenido un impacto negativo en el crecimiento, la inversión privada y el empleo, y tendrán efectos aún peores hacia el final de la presente década. Lo anterior se ve agravado por la posibilidad de que las mencionadas dilaciones, originadas en una creciente judicialización y politización de los procesos de aprobación de los proyectos, incluso pudieran implicar en el mediano plazo que la capacidad instalada sea insuficiente para satisfacer la demanda. Continuar leyendo...