Abstract
El presente artículo se propone reflexionar sobre los conceptos civilización y barbarie en tanto que nociones discriminatorias vinculadas a un pensamiento simplista y binario que deriva en las dicotomías yo/otro, nosotros/otros, blancos/marrones, cultos/incultos.
Son definiciones ambiguas y paradojales que solo es posible comprenderlas en un contexto de luchas sociales donde la parte vencedora de la “batalla” establece el significado de los términos y pretende imponerlo a todos, por sobre todo a la parte vencida.
En este sentido, se las entenderá como invenciones destinadas a fijar pautas de conductas a los integrantes de una sociedad determinada y a excluir a quienes no se adecúan a ellas, y donde el aspecto físico y la procedencia de clase juegan un papel central.
Lo que está en juego en estas definiciones discriminatorias es el establecimiento de un nuevo orden social y económico, la conformación o la modificación de un Estado, la creación de una nación. Un Estado al servicio del libre comercio, al establecimiento, en fin, del sistema capitalista.
En la primera literatura argentina del siglo XIX, la ficción y la ensayística, se observan claramente esta dicotomía en el escenario local. Y llega a nuestros días con significados parecidos.