Abstract
Este artículo analiza las diferentes respuestas europeas a la llamada “crisis de los refugiados” desde el pensamiento de Arendt y las contrasta con la imagen que ha intentado cultivar la Unión Europea de sí misma a nivel público. Para ello, se conecta esta cuestión con el concepto arendtiano de paria y con la experiencia de “pérdida de mundo”. Luego, se examinan los límites que Arendt detectó detrás del discurso de los derechos humanos y cómo éstos impiden que se pueda garantizar la protección de las personas refugiadas. Finalmente, se explica por qué los refugiados y las refugiadas aparecen de diverso modo como una suerte de nuevos bárbaros contemporáneos.