Abstract
Ha ganado mucho el funcionario municipal en garantías y estabilidad desde la promulgación • en 1924 del Estatuto municipal, cuyas conquistas, valientemente otorgadas en un período de excepción, no se mejoraron ni tampoco se mermaron en los períodos democrático y legislativo posteriores.En nuestro nuevo actual período, desembocadura legal de nuestra Cruzada, hemos experimentado la atención del Poder público, inequívoco síntoma de que al funcionario municipal se le reconoce una personalidad acusada y acuciante en el alborear de tiempos transformadores y progresivos.Son muy estimables, si bien no completas, las ostensibles mejoras económicas del funcionario municipal, y el trascendental alcance de la nueva regulación que en orden a nombramientos de los tres Cuerpos Nacionales, Secretarios, Interventores y Depositarios, ha sido establecida.Falta aún mucho que hacer en el ambicioso deseo de forjar una.legiónde potencia y capacidad colaboradora.ycreadora en el extenso ámbito del funcionarismo local, depurándola de los costumbrismos viciosos de antaño y forjándola en la vocación, la sapiencia y el moralismo.Entre todas cuantas pinceladas caben y se pueden exigir para presentar a la realidad una obra maestra, vamos a entresacar como más urgentes e importantes las siguientes:1.» Creación de un Cuerpo técnico de Inspectores de la Administración local, con idénticas funciones que los que hoy existen de Cuerpos del Estado.2.» Pase de la acción disciplinaria contra el funcionarlo a la Dirección general, por medio de sus organismos técnicos.Con estas innovaciones y las accesorias de regulación de sueldos a las necesidades de la vida, mejoramiento de derechos pasivos, creación de Mutualidades, Colegio de Huérfanos, etc., el funcionario municipal adquiriría automáticamente las dos esenciales cualidades para una eficaz y responsabilizada labor: independencia y dignidad, que, en una palabra, representan el bien entendido orgullo de la función y la satisfacción interior, necesaria a todo trabajo superador y positivo.Cuando el funcionario tiene en su haber estas garantías y premios a su esfuerzo, nay que anotarle en el debe, necesariamente, inflexiblemente, competencia, virtud, fidelidad y hasta abnegación en todos sus actos profesionales y oficiales e, incluso, en su vida social y privada.¿Qué ganaría el Ayuntamiento, el Municipio, con funcionarios tan bien dotados y garantidos?¿Acaso él funcionario podría representar un peligro,