Abstract
Uno de los últimos escritos del ilustre publicista francés Jcan Giraudoux, fallecido hace pucos meses, fueron las siguientes páginas sobre Urbanismo, que figuran al frente del libro de André Boli: "¿Hará Francia su revolución arquitectural?11 Sería en vano creer que la regeneración del carácter francés pudiese ser plenamente lograda por el establecimiento, con ayuda de leyes innovadoras o represivas, de una moral nacional e individual.El Código más perfecto permanecería artificia!, aunque fuese lealmente aceptado por todos, si el ciudadano francés no encontrase en la ordenación y el decoro mismo de su vida diaria el fundamento y la lección que de ellos debe hacer tocJa nación moderna para sus hijos.El orden de su calle, de su c'.udad, de ms arrabales, la disciplina de Francia, será la norma de sus costumbres, así como el orden de una casa llega a ser la norma del inquilino.Ahora bien, está desgraciadamente permitido decir que Francia era, bajo el régimen que acaba de clausurarse, el país civilizado peor disciplinado del mundo.Los jefe-que han pretendido colmar al francés de todos los derechos cívicos y espirituales no han soñado nunca en concederle los derechos que le hubiesen proporcionado dignidad, fácil acomodo y s;«.!ud en ÍU región y en sus cambios de residencia.El itinerario del ciudadano extranjero, desde el nacimiento a la muerte, le lleva ahorn por avenidas cada vez más amplias, por parques, pi-cinas, campos de "sport" cada vez más numerosos; teatros, bibliotecas y hospitales cada vez más monumentales.El ciudado.Tio francés, en su vivienda, en sus idas y venidas hacia el trabajo o el descanso, hacia la salud o la enfermedad, no encuentra general