Abstract
Introducción
A diferencia de las proyecciones occidentales que anticipaban el colapso inmediato de Rusia por las sanciones internacionales, su economía ha mostrado una notable resiliencia a corto plazo. El gasto de defensa ha actuado como un factor dinamizador temporal mediante la denominada «Economía Kalashnikov», caracterizada por la manufactura masiva y estandarizada de bajo costo en un entorno de estabilidad macroeconómica.
Objetivo
Analizar la resiliencia productiva y los límites estructurales de largo plazo del esfuerzo de guerra de la Federación Rusa frente al conflicto en Ucrania.
Metodología
Se adopta un enfoque heterodoxo que adapta el modelo de crecimiento de dos sectores de Fel’dman a una economía de guerra. Mediante este marco, se evalúa la interacción entre el Sector I (bienes de capital militares) y el Sector II (plataformas de combate), complementado con simulaciones del modelo y la teoría de reproducción ampliada de Marx.
Resultados
Los hallazgos indican que la capacidad industrial, en parte heredada de la era soviética, mitiga las sanciones al permitir la sustitución de importaciones y la producción en serie. No obstante, la falta de innovación sofisticada y el agotamiento de la mano de obra imponen presiones inflacionarias.
Conclusiones
El estímulo del «keynesianismo de guerra» ofrece un dinamismo estrictamente transitorio. A largo plazo, la producción bélica constituye un consumo improductivo. Por tanto, el desvío de recursos hacia la guerra interrumpe la reproducción ampliada y mina las bases de la acumulación de capital, volviendo la estrategia insostenible en el tiempo.