Abstract
Este artículo trata de la dispersión del conjunto pictórico del Salón de Reinos desde su creación (1634-1635) hasta la apertura del actual Museo Nacional del Prado, prestando gran atención al período de la Guerra de la Independencia. Teniendo en cuenta que la capacidad simbólica de la serie dependía de la relación existente entre las obras y el espacio donde eran expuestas, también se ha abordado su fortuna museográfica hasta la llegada de José de Madrazo a la dirección de la institución en 1838. En este sentido, se ha considerado la valoración crítica de los artistas que participaron en la serie con relación al desarrollo de la historiografía artística española y su vínculo con el creciente nacionalismo del siglo XIX.