Abstract
Los estrechos vinculos familiares entre Emanuel Filiberto I de Saboya y Felipe II propiciaron que intercambiaran retratos familiares desde que separaron en 1551. El italiano envió a su pintor Giorgio Solario a la Península Ibérica en una campaña entre 1578 y 1580 para retratar a las familias reales portuguesa y española. Paralelamente otros pintores, como Alessandro Ardente viajaba a la vecina corte de Parma para retratar al sobrino de Felipe II, Alejandro Farnesio y a toda su familia. Sin embargo, el pintor más destacado fue Jan Kraeck, italianizado Giovanni Caracca, quien acompañó a Carlo Emanuele de Saboya a Zaragoza en 1585 con motivo de su matrimono con la infanta Catalina Micaela. Un segundo viaje a España para retratar a la familia real española tuvo lugar entre 1591 y 1592.