Abstract
Tras la muerte de Jean de Croÿ, II conde de Solre, en 1638, su colección de pinturas fue vendida en pública almoneda. De ellas, más de una veintena pasaron a la colección real, pero hasta ahora no estaba claro si habían sido una adquisición o un regalo, y a qué real sitio se habían destinado. Gracias a nueva documentación podemos precisar cómo las pinturas fueron una compra, abonada en 1641, y que pasaron a formar parte de la decoración de las bóvedas y cuarto bajo del Real Alcázar de Madrid.