Abstract
Erigido en los albores del Virreinato del Perú, el monasterio de la Inmaculada Concepción en Lima llegó a reunir en su interior exclusivos grupos pictóricos y escultóricos procedentes, en gran parte, de Sevilla y Flandes. Entre los que han llamado nuestra atención está un conjunto en particular, el de la serie de doce pinturas que comprenden la Vida del patriarca Jacob. Presentamos aquí los antecedentes historiográficos de esta serie, así como un estudio visual de las escenas narradas y, por último, damos a conocer el impacto que tuvieron estas pinturas en la producción artística local a partir del caso de un conjunto homólogo comisionado por la congregación de Nuestra Señora de la O.