Abstract
El Retrato de Francisco Ventura de Parada Vidaurre de Mendoza, firmado por Paolo De Matteis en 1714, es el punto de partida para analizar los intereses como coleccionista de Francisco Alfonso de Parada Flórez, I conde de Garcinarro. Para ello, se emplean los documentos de su testamentaría y de la de su mujer, Ana de Vidaurre de Mendoza, formalizada en 1734, que demuestran que formó una galería de retratos familiares. Entre las obras de De Matteis estaba este retrato, que tenía su esposa antes de 1724, y nueve pinturas de historia sagrada que Antonio Ponz vió en 1774 en Huete (Cuenca), en casa de doña María Teresa Bertiz, nieta política del conde. Cuatro de estas pinturas pasaron al Museo Nacional del Prado y al Museo Casa Natal de Jovellanos en Gijón (Asturias) por donación de sus descendientes en 1983.