Abstract
Entre 1548 y 1752, cerca de una veintena de tratados diplomáticos reflexionaron acerca de la figura de la embajadora en sus dos acepciones: la de “diplomática” y la de esposa de embajador, recurriendo para ello a una serie de exempla femeninos con los que ir perfilando su imagen y su papel. Así, en un primer momento, ciertos modelos del mundo clásico pasaron a convivir con heroínas bíblicas, dando lugar con el tiempo a sujetos femeninos reales que pondrían a prueba los argumentos de estos tratadistas. En este artículo se ofrece una amplia panorámica sobre lo que representaron dichos discursos para la figura de la embajadora atendiendo a la evolución de unos estereotipos que limitaron, pero también ofrecieron múltiples posibilidades para la agencia diplomática femenina.