Abstract
La iglesia del convento franciscano de San Antonio y San Diego de Granada atesoró uno de los conjuntos artísticos más relevantes del barroco granadino, en el que sobresalían las pinturas que Alonso Cano realizó para el retablo mayor y los retablos colaterales. El hallazgo de nueva documentación prueba la participación de otros artífices como el escultor Juan Puche, a quien en 1675 se encomendó una imagen de San Antonio de Padua para que presidiera el retablo mayor. Tras ser sustituida en 1702 por otra escultura de Diego de Mora, la de Puche sería regalada al convento de San Pedro de Priego de Córdoba, donde aún se conserva. Finalmente, el artículo aporta noticias inéditas sobre una escultura desaparecida de José de Mora, el Cristo del Mayor Dolor, que en 1726 fue adquirido por el X duque del Infantado para colocarlo en una capilla de la iglesia conventual.