Abstract
Este escrito trata un mito cosmogónico en el que un dragón mapuche, el Kai Kai Filu, de la Patagonia argentina y chilena, es el causante del diluvio, de la subida de las aguas y de la formación de golfos, islas y otros accidentes geográficos. Un seguimiento del mito nos muestra que con las fronteras levantadas entre los dos países durante la formación de los estados-nación, se separaron los pueblos originarios y hasta en los relatos milenarios hubo mestizaje. La Argentina informa un mito segmentado, mucho más próximo a los dragones occidentales. El sur de Chile nos trae una versión antiquísima que invierte el sentido de la figura del dragón y también su forma, generando un desplazamiento simbólico significativo. Este mito vive y permanece en numerosas narraciones locales, con un vigor que da testimonio de la vitalidad del mito: cambia y se renueva según los movimientos de la tierra y los tsunamis, bastante frecuentes en las regiones del sur. Las versiones se enriquecen también con otros tsunamis, como los grandes cambios en las estructuras económicas. Así la llegada del capitalismo neoliberal provocó trastornos en las formas de vida que quedaron registrados en los cuentos populares, revigorizando el mito inicial.