Abstract
Este artículo analiza el Programa de Vouchers Educativos implementado por el gobierno libertario de Javier Milei como parte de una transformación en la lógica estatal y una disputa por la hegemonía cultural. A partir de una articulación teórica entre Rosanvallon y Gramsci, y mediante el análisis de resoluciones oficiales, se indagan los sentidos que adquiere esta política en un contexto de crisis del Estado de bienestar y avance neoliberal. Aunque su implementación concreta se aleja del modelo clásico de vouchers —centrado en la universalización y la libre elección—, el programa retoma algunos de sus principios como el financiamiento a la demanda y la lógica de subsidio a las familias. Se concluye que, más allá de su alcance técnico, la iniciativa consolida procesos de privatización y opera como una herramienta de pedagogía estatal que busca instalar un nuevo sentido común basado en la eficiencia mercantil y la responsabilización individual.