Abstract
Este trabajo analiza el mural El sueño de un niño de convertirse en torero (1949) de Annette Nancarrow, a partir de su biografía y de un estudio de su programa iconográfico. Se emplean los rasgos estilísticos de la obra, además de memorias y testimonios de la artista. El aporte central es la recuperación de un mural realizado por una mujer, hasta ahora ausente en la historiografía del muralismo mexicano, todavía sesgada por prejuicios de género. Se concluye que el mural enriquece al movimiento por su valor estético y por su originalidad temática.