Abstract
La sexualidad es uno de los ámbitos más sensibles del ser humano y, en consonancia, cualquier cuestión que afecte a su regulación penal suele dar lugar a grandes polémicas. Estas concepciones no sólo despliegan sus discutibles efectos en las agresiones sexuales, sino también, sobre todas las figuras penales destinadas a proteger la libertad sexual. Ante la convulsiva situación descrita, es conveniente y necesario analizar a fondo las consecuencias de los cambios ya producidos y los que amenazan con venir.