Abstract
Una sociedad basada en estereotipos y prejuicios se convierte en una sociedad llena de odio, en la que se cree erróneamente que cualquier expresión o conducta de discriminación está amparada bajo el derecho a la libertad de expresión. Sin embargo, no cabe todo, hay comportamientos discriminatorios que exceden los límites de los derechos fundamentales, como el derecho de la libertad de expresión. Cuando esto ocurre y se traspasan estos límites, nos encontramos ante unas ideas discriminatorias que se han materializado en una infracción que lesiona la dignidad de otra, y por tanto, supone una infracción grave que debe sancionarse por nuestro ordenamiento.