Abstract
El hombre moderno "ha perdido o por impaciencia ha roto el hilo, largo, sutil y delicado que venía desde la lejana antigüedad; el hilo de ese insólito pasatiempo humano que es la costumbre de pensar". Esta afirmación de Chesterton encuentra su eco en otra de Nietzsche que, en el capítulo III de Más allá del bien y del mal, escribe sobre "los hombres modernos, de inteligencia tan embotada que no comprenden ya el sentido del lenguaje cristiano, no captan siquiera lo que, para un espíritu antiguo, tenía de espantable la fórmula paradójica: Dios crucificado."Si uno de los pasos indispensables para salir de un problema es tomar conciencia de él, no cabe duda que el hombre de hoy ha comenzado, por varios caminos, a tomar conciencia de esta pérdida del "pensar".