Abstract
La liturgia corre el peligro de convertirse en puro tópico, museo de antigüedades o simple estética. No basta cambiar cuatro floreros, armonizar una misa o ,cantar unos salmos, para tenér un movimiento litúrgico verdadero. Es preciso un cambio de mentalidad para aprehender inmediatamente el mensaje sugerente y sustancioso en los signos de nuestra fe. Palabra de Dios. Sentido comunitario. Renovación personal.