Abstract
Este artículo propone una lectura multiescalar del microbioma del entorno construido, examinando cómo las comunidades microbianas de las viviendas se relacionan con procesos que abarcan desde la escala metropolitana hasta las prácticas cotidianas. A partir de una revisión interdisciplinaria y del estudio exploratorio de un conjunto de vivienda social incremental en Renca, se analizan las relaciones entre estructura urbana, entorno barrial, transformaciones domésticas y diversidad microbiológica. Viviendas originalmente homogéneas han desarrollado condiciones diferenciadas mediante ampliaciones y formas de ocupación. Mediante la secuenciación de muestras de cocinas y salas de estar-comedor, se caracterizaron comunidades bacterianas y fúngicas. Los resultados muestran una alta variabilidad entre viviendas y recintos, asociada al uso, la ocupación, la ventilación, la humedad y el intercambio con el exterior. La vivienda emerge como una instancia de mediación entre procesos urbanos, ambientales, sociales y biológicos, situando el microbioma doméstico como una condición sociomaterial relevante para la cohabitación multiespecie y los ambientes saludables.