Abstract
El presente estudio aclara la paradoja del espíritu humano tendido entre la finitud y la infinitud, como lo entiende Edith Stein, iluminado por Alberto el Grande. Esta paradoja constituye la dimensión originaria del espíritu humano, que es un espíritu finito más real y auténtico cuando se comprende a sí mismo como proveniente de Dios, revelando la simultaneidad dinámica del tiempo y la eternidad, capaz de colaborar con el Espíritu infinito en la medida en que es anticipado por este.