Abstract
A pesar de que la ética no ocupa un lugar privilegiado en los estudios del ámbito de la tecnología educativa, su transversalidad nos debe llevar a considerar su importancia en tres grandes ámbitos: la ética como compromiso de acción y de investigación (que parte de la cada vez más expresa recomendación institucional de respeto hacia principios éticos sólidos y compartidos), la ética como regulación del investigador (que le exige el respeto de esos principios generales en el quehacer concreto del proceso de investigación) y la ética como objeto de estudio (que entiende que las diferentes respuestas éticas a las diversas situaciones tiene un interés intrínseco que merece ser estudiado). De todo ello se reflexiona en el presente artículo, a fin de dar pautas que ayuden a promover investigaciones sobre tecnología educativa seguras, éticas y responsables.