Abstract
La deserción escolar es un problema crítico que afecta el desarrollo personal y social de niños, niñas y adolescentes, perpetuando el ciclo de la pobreza. Según el Ministerio de Educación (2024), la tasa de abandono escolar en la zona urbana de Pichincha durante 2022-2023 fue del 1,72%. En este contexto, la pobreza limita el acceso a recursos educativos y afecta la capacidad de los estudiantes para continuar su formación. Este estudio, de tipo explicativo, analiza cómo la pobreza impacta la continuidad educativa, creando barreras que dificultan el aprendizaje y afectan la salud física y mental de los estudiantes. Utilizando un enfoque cuali-cuantitativo, se realizaron encuestas a 30 docentes y se emplearon herramientas como SPSS y ATLAS.ti para el análisis de datos. Los hallazgos revelan que la pobreza es un factor clave en la deserción escolar, con un promedio de dos estudiantes desertando mensualmente por institución, y una alta percepción entre los educadores de que la pobreza contribuye directamente al abandono escolar y la falta de correlación entre los cantones estudiados indica la necesidad de estrategias específicas por área. Es esencial implementar intervenciones integrales para mejorar las condiciones de vida y garantizar oportunidades educativas equitativas y accesibles.