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Abstract
El abdomen abierto (AA) representa una estrategia de control de daños indispensable en el manejo de la sepsis abdominal grave y el síndrome compartimental abdominal. A pesar de los avances tecnológicos, su implementación continúa asociada a una elevada morbimortalidad que exige una estandarización de los protocolos clínicos. Objetivo: Describir el manejo, las complicaciones y los desenlaces clínicos de los pacientes con abdomen abierto no traumático atendidos en el Hospital Nacional de Itauguá durante el periodo 2021-2022. Metodología: Estudio observacional, retrospectivo y descriptivo. Se revisaron 116 fichas clínicas, seleccionando una muestra final de 22 pacientes que cumplieron los criterios de inclusión. Se analizaron variables demográficas, la etiología según la clasificación de Björck, el uso de sistemas de presión negativa (NPWT), las complicaciones y la mortalidad. Resultados: La edad media fue de 55,2 años, con predominancia de peritonitis aguda de origen fecal (68,18%). El 50% de los pacientes requirió el sistema SIVACO. Se registró una mortalidad global del 59,1%, con un 61,5% de los decesos ocurriendo en las primeras 48 horas, reflejando la alta severidad del choque séptico inicial. La incidencia de fístula enteroatmosférica fue del 13,64%. Se observó una correlación directa entre la severidad anatómica (clasificación de Björck) y el pronóstico clínico. Discusión: La alta mortalidad se atribuye fundamentalmente a la gravedad del estado fisiológico basal y a la respuesta inflamatoria sistémica refractaria, más que a fallos en la técnica quirúrgica. La disparidad en la mortalidad según los estadios de Björck sugiere un sesgo de supervivencia en los casos más complejos, que logran estabilizarse hemodinámicamente para recibir contención avanzada. Conclusiones: El abdomen abierto es una herramienta crítica de salvataje en nuestro medio. La adopción sistemática de la clasificación de Björck y la protocolización de un "cierre precoz" (antes de las 96 horas) mediante terapia de presión negativa son estrategias esenciales para reducir la cronicidad y mejorar las tasas de supervivencia institucional.