Abstract
La enseñanza fragmentada de las ciencias y las matemáticas en la educación primaria dificulta que los estudiantes reconozcan la utilidad práctica de ambas disciplinas. Este artículo de divulgación examina evidencia según la cual la introducción de la ingeniería en el aula de primaria funciona como un integrador natural entre las matemáticas y las ciencias, ofreciendo un contexto auténtico para su aplicación. Se revisa cómo la exposición temprana a proyectos de diseño e ingeniería mejora tanto las habilidades tecnológicas como la comprensión de conceptos científicos, y cómo la resolución de problemas tangibles aumenta el interés y el compromiso de los estudiantes. Se discuten implicaciones prácticas para el diseño curricular de primaria, proponiendo que la pregunta pedagógica central se desplace de '¿qué tema toca hoy?' a '¿qué problema podemos resolver, y qué necesitamos aprender para lograrlo?'.